miércoles 8 de julio de 2009

El sarcófago de Doña Mencía López de Haro


Los restos de Doña Mencía López de Haro, la mujer que da nombre a nuestro pueblo, se encuentran en la capilla de la Veracruz que se abre en una de las esquinas del lateral oeste del claustro del Monasterio de Santa María la Real de Nájera (La Rioja), en el camino de Santiago. Unos amigos de David Merinero nos envían las fotos que os adjunto y al pie del sepulcro de nuestra Doña Mencía se puede leer lo siguiente:

Doña Mencía De la estirpe de los López de Haro, señores de Vizcaya. Estirpe de lobos. Mujer fuerte e indómita, que supo construir su casa y hacer la guerra, defender ciudades, gobernar reino, fundar monasterio y levantar capilla, recogerse en Dios y morir en silencio.

Doña Mencía fue hija de Lope Diaz de Haro, IX señor de Vizcaya, y de Urraca, hermana de Fernando III. Mujer de gran personalidad casó con Alvar Pérez de Castro, Adelantado Mayor en Andalucía. Se cuenta que doña Mencía participó con gran valor en la defensa del castillo de Martos (Jaén) frente a los musulmanes. Muerto su marido, se casó con Sancho II, Capelo, rey de Portugal. Viuda por segunda vez, se instala en La Rioja y hace construir en Santa María la Real la capilla de la Veracruz, en la que dejó dispuesto su enterramiento. Murió en 1272.


El sarcófago, se puede leer en la wikipedia, es del siglo XIII y está decorado con las armas de Portugal y de los López de Haro. Al lado de la tumba de Mencía están las de sus hermanos y la de Garcilaso de la Vega que murió en la batalla de Nájera en el año 1367.

lunes 6 de julio de 2009

MILAGRO DE LA DIALÉCTICA


Como aperitivo refrescante de este verano caluroso, os adjuntamos un delicioso chasquarrillo -¿se puede llamar así?- de don Juan Valera. Gracias a nuestro amigo Bernardo Ríos que no descansa ni en verano. Si queréis más información sobre la vida y la obra de Valera podéis hacerlo pinchando aquí. En los próximos días vendrán mas entradas de Valera, pero no olvidaremos la recuperación de la memoria histórica más reciente de Doña Mencía.

MILAGRO DE LA DIALÉCTICA
De vuelta a su lugar, cierto joven estudiante muy atiborrado de doctrina y con el entendimiento más aguzado que punta de lezna quiso lucirse mientras almorzaba con su padre y su madre. De un par de huevos pasados por agua que había en un plato escondió uno con ligereza. Luego preguntó a su padre: -¿Cuántos huevos hay en el plato? El padre contestó: -Uno. El estudiante puso en el plato el otro que tenía en la mano diciendo: -¿Y ahora cuántos hay? El padre volvió a contestar: -Dos. -Pues entonces -replicó el estudiante-, dos que hay ahora y uno que había antes suman tres. Luego son tres los huevos que hay en el plato. El padre se maravilló mucho del saber de su hijo, se quedó atortolado y no atinó a desenredarse del sofisma. El sentido de la vista le persuadía de que allí no había más que dos huevos; pero la dialéctica especulativa y profunda le inclinaba a afirmar que había tres. La madre decidió al fin la cuestión prácticamente. Puso un huevo en el plato de su marido para que se le comiera; tomó otro huevo para ella, y dijo a su sabio vástago: -El tercero, cómetele tú.

martes 30 de junio de 2009

Noticias del primer otoño de postguerra en Doña Mencía

La mayoría de los republicanos permanecían en el pueblo a la espera de ser juzgados, otros estaban detenidos en Cabra, en Montilla o en muchas otras prisiones que surgieron en la España franquista. En una próxima entrada hablaremos de la relación de los soldados republicanos ordenados por quintas especificando su situación personal.

Quedan pocos documentos que nos ayuden a conocer cómo fue aquel verano de 1939 –el primer verano del año de la Victoria, según unos-, aunque conservamos algunos bandos de los meses otoñales a través de los cuales nos podemos hacer una idea de aquella atmósfera de misas, luto y opresión con continuos actos en la Cruz de los Caídos –cuyo monumento se construiría años más tarde junto a la Cruz del Muelle- .

El primero de ellos corresponde al 30 de septiembre de 1939 y en el mismo se ordena que todos los balcones y ventanas del pueblo se adornen con colgaduras –que no deben retirarse en todo el día a pesar de que esté lluvioso- con motivo de la Fiesta del Caudillo. Por la mañana -continua- se celebrará una solemne función religiosa rogando la asistencia –no era necesario, como es obvio, tal ruego- de todo el vecindario. Hay otro bando de 27 de octubre, en este caso para celebrar el día de los Caídos, y de nuevo se invita al vecindario a que ponga colgaduras con crespones negros. Habrá solemne función religiosa y a la salida, ante la Cruz de los Caídos, se depositarán coronas y se descubrirán –así en el original- el nombre de todos los caídos del pueblo (¿de todos?).

Se conservan varios bandos de noviembre de ese año con motivo de la celebración del aniversario de la muerte de José Antonio Primo de Rivera. En uno de ellos se insta a todos los obreros para que se encuentren a las nueve de la mañana en la Delegación Local –¿el José Antonio de la calle Virgen?- para axistir (así consta en el original) a los funerales que se celebrarán a las nueve y media en la Iglesia Parroquial por el eterno descanso de José Antonio Primo de Rivera y demás caídos de este pueblo. Y, por supuesto, de nuevo todos los balcones y ventanas de todas las casas de Doña Mencía deben llenarse de colgaduras enlutadas. Todo el pueblo en masa estaba invitado a estos funerales y, además, se declara el día de paro absoluto, nadie debe salir al campo abonándose los jornales a los obreros fijos. Pero a la Cruz de los Caídos también debían ir los individuos –incluso perdían la categoría de soldados- procedentes de la zona roja a las cuatro de la tarde de dicho día sin excusa ni pretexto para darles lectura a la lección de José Antonio dedicada a los obreros. Y, otra vez, se invita a todo el pueblo en general para que asista a este acto.


Además de estos documentos que hemos citados se conservan otros tres cuya fecha exacta desconocemos pero que pertenecen al último trimestre del año 1939. En el primero, el sargento de la guardia civil y comandante militar de la plaza, Don Antonio Ferrero Peral ordena que, otra vez sin excusa ni pretexto, todos los individuos procedentes de la zona roja, pertenecientes a los reemplazos de 1937, 1938, 1939, 1940 y 1941 –conocemos sus nombres, como veremos en la próxima entrada- se presenten en el cuartel de la guardia civil. En el segundo bando se comunica que los chicos –así consta en el original- de la Organización Juvenil recorrerán todo el pueblo a las dos de la tarde para recoger la chatarra, como corresponde a buenos aprendices de ecologistas de pro. Y en el tercero, se conserva sólo una copia a mano, se prohíbe entrar en la Iglesia Vieja a tomar maderas y materiales de la misma. El frío del invierno empezaba a notarse. Aquellos que desobedecieren tal orden serán multados y encarcelados. ¡Para no acatarla!

miércoles 13 de mayo de 2009

Don Alejandro Alcaide Redondo, maestro represaliado

Alejandro Alcaide Redondo, domiciliado en la calle Bendición 16, figura con el número 78 en la lista de los huidos del pueblo enviada a Queipo de Llano el 17 de septiembre de 1936. Don Alejandro Alcaide Redondo fue maestro de Doña Mencía, natural de Almagro, y uno de los muchos maestros depurados por el régimen de Franco por lo que no pudo volver a ejercer su profesión. Su nombre también figura -es el último de la lista- en la relación nominal de los individuos que constituían el comité marxista de esta localidad en 1936 según la Causa General de Responsabilidades políticas con fecha de 27 de octubre de 1942. “Don Alejandro era socialista, –nos dicen casi al mismo tiempo Antonio y Rafael- y volvió al pueblo al final de la guerra. Fue amigo de Pedro Navas Caballero. Regresó a su tierra y no sabemos si pudo ejercer de nuevo el magisterio”.
Su nombre aparece en la relación de maestros del pueblo, que, con fecha del 1 de septiembre de 1936, se remite al comandante militar de la villa, tras D. Francisco Blasco Vizcaíno, jefe de falange y alcalde de Doña Mencía, del que hemos hablado en este blog cuando remitió un carta al gobernador pidiendo ayuda –sin conseguirlo- para los 210 niños del orfanatorio del pueblo. En marzo de 1941 y desde la Auditoría de Guerra Ejército 1º Sur, se piden al Ayuntamiento de Doña Mencía informes de D. Alejandro Alcalde Redondo.


A lo que poco que sabemos sobre la vida de don Alejandro debe añadirse lo que podemos leer en el documento que enlazamos: un ejemplar de La Tierra Hidalga de Almagro, con fecha del 21 de abril de 1923, en cuya portada aparece una foto en la que figura don Alejandro junto a otras personas. En la página 6 podemos leer un resumen de su intervención en defensa de la construcción de nuevas escuelas.
En otro número del mismo boletín, fechado en abril de 1924, y en la página 3 se informa que "nuestro vesubiano amigo D. Alejandro Alcaide Redondo ha salido para Manzanares a pasar unas horas con su novia".

domingo 10 de mayo de 2009

Testimonio de Rafael Muñoz Moreno

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Rafael no figura en la lista de detenidos que hemos adjuntado más arriba. Él llegó a Doña Mencía, como nos cuenta más abajo, a principios de febrero de 1939 y más tarde, como muchos otros mencianos, sufrió los horrores del batallón de Trabajadores de San Roque. Esto es sólo un fragmento de las varias conversaciones que he mantenido con él quien, a pesar de su sordera y de los años, sigue dando ejemplo de vitalidad y de una generosidad a raudales. Su testimonio, del que este fragmento es sólo un avance, es un ejemplo de sufrimeinto de aquella de generación de españoles que la guerra civil marcó para siempre.
“El final de la guerra nos cogió en Villastar, cerca de Villaespesa, en la Muela de Teruel. Había quien lloraba cuando se enteraron del fin de la guerra. Tuvimos que entregamos y nos llevaron presos una semana a la plaza de toros de Teruel. En la arena estábamos como los guarros tirados al suelo. Tanto la arena como el anillo estaban abarrotados de prisioneros a los que nos daban de comer algunos pedazos de pan y una lata de sardinas. Desde allí nos llevaron en camiones a Zaragoza, aunque nos descargaron en Calatayud. Allí pude escapar y coger un tren para Doña Mencía”. Tras un viaje lleno de dificultades Rafael, junto a Conejo y el Rubio Majito llegan a la estación de Doña Mencía a principios de febrero de 1939. “Al día siguiente fui al cuartel –había cuatro o cinco falangistas en las cocheras de Sánchez y la gente nos recibió malísimamente-. Dimos un rodeo por la calle Recodos hasta llegar a José Antonio en la calle La Virgen –en los Poyatos- donde nos tomaron declaración. En aquel momento había de 20 a 25 detenidos. Desde allí se los llevaban a la cárcel, a Cabra, a Montilla o a Córdoba. A Antonio Muñoz y a Manuel Quince se los llevaron a Cabra. Después vendría lo de San Roque. Tras estar detenidos varios días, de tres en fondo nos llevaron a unos 89 mencianos hacia la estación. El 1 de enero de 1940 nos metieron en unos vagones de carga que pasaban a las 12 horas. El destino fue San Roque, en un cerro que hay entre San Roque y la estación. Allí estuve ocho meses, aunque cuatro de ellos los pasé en la enfermería. Eugenio Moreno Rosa nos decía que allí había que estar calladitos. Todas las noches se llevaban a alguien para ejecutarlo y había duros castigos para quien se saltaba las normas”.

sábado 9 de mayo de 2009

Relación de detenidos en el depósito municipal de Doña Mencía, mayo-junio de 1939


En la entrada anterior aludíamos al regreso a Doña Mencía de los republicanos derrotados ¿Cuántos regresaron a su pueblo? No lo sabemos con exactitud, pero si conservamos los nombres y apellidos de los que estuvieron encarcelados en las cuatro semanas que van del 21 de mayo al 17 de junio. Así figuran en el libro de las cuentas de caudales del año 1939 (R. 2504. AHMDM) en los que constan detalladamente los socorros facilitados a los detenidos de la zona roja. (1) Después muchos de ellos, tras examinar sus causas y ser clasificados adecuadamente, sería trasladados a batallones de trabajadores, la mayoría de ellos a San Roque, pero de ello hablaremos más tarde.

Conservamos varios bandos de aquellos días de la primavera de 1939, que fue de todo menos alegre. Así, y con fecha del 29 de mayo se publica un bando en que se hace saber que el próximo 3 de junio termina el plazo para cambiar los billetes legítimos del Banco de España, procedentes de la zona roja. También conservamos otro, este de finales de junio, en el que el comandante Ferrero da de plazo 24 horas para que todos los individuos procedentes de la zona roja y licenciados del ejército que no hayan pagado el plato único se presenten en el cuartel sin excusa ni pretexto alguno para pagarlo.

En otro orden de cosas, y en el acta de la Comisión Gestora Municipal del 31 de julio de 1939, y ante la petición formulada por las religiosas de Cristo rey para que se les conceda una habitación que pertenece a la escuela de niños del Ayuntamiento y que antes durante la guerra la ocupaba Falange, aduciendo que tienen a su cargo a más de 100 niños del Orfanatorio provincial establecido en su edificio, la Corporación accede a tal solicitud concediendo el uso y disfrute de la misma, la que se separará por un tabique y se le dará entrada por el interior de la casa de las Religiosas. ¿Qué fue de aquellos niños? ¿Sabemos algo de ellos? En la misma acta se acuerda conceder un suplemento de 3000 pesetas, cantidad de absoluta necesidad para satisfacer los socorros ordinarios a los detenidos pobres que hay en el depósito municipal por orden de las autoridades competentes. Lo de autoridad competente siempre ha tenido resonancia castrense.

Veamos ahora la lista de los presos políticos detenidos en este Depósito Municipal por orden de la autoridad militar como textualmente se expresa en la hoja inicial de la carpeta de las cuentas de caudales del segundo trimestre de 1939. A esa cantidad debe sumarse la concedida en concepto de manutención al preso Andrés Llamas Lozano, que carecía de familia. El gasto total ascendió a 1490, 30 pesetas. Se conservan los cuatro listados, correspondientes a cada una de las cuatro semanas. El primero y el último están mecanografiados, mientras el segundo y el tercero están hechos a mano, aunque por distintos escribanos. Se han utilizado los modelos de jornales de Obras Públicas, tachando la cabecera y anotando encima de la misma: DEPÓSITO DE DETENIDOS.


En total hay cerca de 80 personas si sumamos los nombres que aparecen entre los cuatro listados. Pertenecen a distintas quintas, pues los hay desde la de 1923 -7 personas- hasta la de 1939. De entre ellos un total de 30 detenidos también aparecen en el listado de las cabezas de familias que huyeron de Doña Mencía a finales de julio y principios de agosto de 1936 y remitido a Queipo de Llano el 17 de septiembre de 1936.

1.Debo agradecer esta información a Manuel Caballero, uno más de los enamorados de la historia de su pueblo.

Relación detenidos en el depósito municipal de Doña Mencía procedentes de la zona republicana. Del 21 de mayo al 17 de junio de 1939.
Total: 78 personas. Fuente: AHMD; R-2504. Cuenta de Caudales de 1939.
1. ACEITUNO GOMEZ, VICENTE
2. BARBA MONTAÑÉS, JOSE MARÍA
3. BARBA MONTES, NICOLÁS
4. BUJALANCE CÓRDOBA, VICENTE
5. BUJALANCE GÓMEZ, SALVADOR
6. BUJALANCE GÓMEZ, VICENTE
7. BUJALANCE URBANO, ANTONIO
8. CAMPOS JIMÉNEZ, JUAN
9. CANTERO ARJONA, FERNANDO
10. CANTERO ARJONA, FRANCISCO
11. CANTERO POYATO, JULIÁN
12. CARRILLO CARRILLO, MANUEL
13. CARRILLO MORENO, FERNANDO
14. CÓRDOBA MORENO, PEDRO
15. CÓRDOBA MUÑOZ, CRISTÓBAL
16. CÓRDOBA RUIZ, FRANCISCO
17. CUBERO JIMÉNEZ, SEBASTIÁN
18. CUBERO JURADO, JUAN M
19. FLORES MONTES, CRISTÓBAL
20. GÓMEZ CABALLERO, JULIÁN
21. GÓMEZ CUBERO, RAFAEL
22. GÓMEZ POYATO, CECILIO
23. GUARDEÑO MUÑOZ, AGUSTIN
24. GÜETO URBANO, JUAN
25. GÜETO URBANO, DOMINGO
26. GÜETO URBANO, SANTIAGO
27. JIMÉNEZ BUJALANCE, ANTONIO
28. JIMÉNEZ JIMÉNEZ, ANTONIO
29. JIMÉNEZ LEÓN, JUAN Mª
30. JIMÉNEZ PAVÓN, LORENZO
31. LASTRES ORDOÑEZ, JUAN
32. LASTRES URBANO, ANDRÉS
33. LIÉVANA PÉREZ, ANTONIO
34. LUNA JIMÉNEZ, JOSE
35. LUNA MUÑOZ, MANUEL
36. LUNA PEREZ, JUAN
37. LUNA POLO, JUAN PEDRO
38. LUNA PRIEGO, AMADEO
39. LUNA RUIZ, VICENTE
40. LUNA RUIZ, FRANCISCO
41. MATEO RODRIGUEZ, MANUEL
42. MESA POLO, VICENTE
43. MONTES ACEITUNO, GUILLERMO
44. MONTES CUBERO, ANTONIO
45. MONTES JIMÉNEZ, BERNARDO
46. MONTES TIENDA, LORENZO
47. MORALES GÓMEZ, PEDRO
48. MORALES JURADO, IGNACIO
49. MORALES NAVAS, ARGIMIRO
50. MORALES NAVAS, MANUEL
51. MORENO POLO ANGEL
52. MORENO PORRAS, GREGORIO
53. MUÑOZ JIMÉNEZ, LUIS
54. MUÑOZ MORENO, GREGORIO
55. MUÑOZ PRIEGO, ANTONIO
56. NAVAS MORENO, JOSE
57. PAVÓN CABALLERO, ISIDORO
58. PAVÓN CABALLERO, MANUEL
59. PAVÓN CABALLERO, FRANCISCO
60. PÉREZ CABALLERO, ANTONIO
61. POLO MONTAÑÉS, JUAN
62. POLO POLO, ANTONIO
63. POLO POLO, RAFAEL
64. PORRAS MORENO RAIMUNDO
65. POYATO AMO, JUAN
66. POYATO GÓMEZ, ANDRES
67. POYATO SABARIEGO, FERNANDO
68. PRIEGO CUBERO, JOSÉ
69. PRIEGO GÓMEZ, MANUEL
70. PRIEGO SALAMANCA, RAMÓN
71. PRIEGO SALAMANCA, VICTOR
72. RECIO MORENO, JOSÉ
73. RECIO URBANO, LEONCIO
74. RUBIO RECIO, DOMINGO
75. SALAMANCA URBANO, JUSTO
76. URBANO MORENO, DIONISIO
77. URBANO MORENO, ANTONIO
78. URBANO POYATO, JOSE

viernes 8 de mayo de 2009

Los vencidos regresan al pueblo


Pregón municipal por el que se convoca a la manifestación del 18 de mayo de 1939

Algunos ya habían llegado al pueblo, pero la mayoría lo hizo en abril y mayo de 1939. De hecho conservamos la relación de detenidos, con los nombres y apellidos de los derrotados, a partir del 21 de mayo. Pero no todos pudieron volver al pueblo. Muchos cayeron en el frente y otros se exilaron para nunca más volver. Los historiadores ofrecen cifras aproximadas del balance final de una guerra civil que dejó su huella cruel en todos los rincones de España (Ver el artículo de Julián Casanova publicado en El País el 29 de marzo de 1939). A los que regresaban no les esperaba la paz sino la humillación pública, la cárcel y el batallón de Trabajadores. Esto es lo que escribe nuestro paisano José María Ruiz Vargas, catedrático de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, en su artículo ¿De qué hablamos cuando hablamos de Memoria Histórica? Reflexiones desde la Psicología Cognitiva?, -Revista Entelequia, septiembre de 2008- al transcribir el testimonio de Lorenzo R. tras su regreso a Doña Mencía una vez terminada la guerra:

Hubo un tiempo, según su relato, en que tuvo que ir todas las tardes a la plaza del pueblo, donde se le obligaba, junto al resto de los “perdedores” locales debidamente formados en plan militar, a cantar el “Cara al sol” brazo en alto. “Nos ponían –según sus propias palabras– en lo alto de la plaza, mirando a la puerta del casino y los señoritos, mientras, repantingados en sus sillones de mimbre... El director del “coro” era “Salerito” el municipal… y cuando algún señorito, entre burlas y risas, decía «Que lo canten otra vez, que no lo han cantado bien», pues había que cantarlo otra vez… y todas las que quisieran. Así estuvimos varios meses… ya no me acuerdo bien cuántos”.

¿De qué hablamos cuando hablamos de Memoria Histórica? Reflexiones desde la Psicología Cognitiva?, Revista Entelequia. Septiembre de 2008.

Pero la preocupación de las autoridades del pueblo no era tanto cómo integrar a los vencidos sino demostrarles que aquella derrota les iba a costar muy caro y que no se había ganado una guerra para ahora hacer las paces con los que se habían atrevido a desafiar las estructuras sociales establecidas. Con fecha del 26 de abril se dicta un bando para que las casas del pueblo se encalen con motivo de la fiesta de San Pedro y dos semanas después –el 18 de mayo- se decide celebrar el día de la victoria, acordándose –así consta en el texto del pregón que adjuntamos-, entre otras cosas, cerrar todos los establecimientos a las doce horas, celebrar también a las 10 de la mañana una solemne función religiosa con asistencia de las autoridades y vecindario, desfilando al final las organizaciones juveniles. Por la tarde a las 7 partirá de la plaza del generalísimo una gran manifestación a la que deben asistir todos los habitantes del pueblo”. ¿Todos? Como final de la misma, a las 9 de la noche se leyeron el primero y el último parte de guerra.
Por las mismas fechas –el 15 de mayo- la comisión gestora municipal se hace eco del mal estado del castillo y se declara que el Ayuntamiento tiene el deber moral de defender la propiedad del mismo –lo que ocurrió ya en la reciente etapa democrática-.
En la próxima entrada daremos a la luz los listados de los detenidos –conservamos los listados de las cuatro semanas desde el 21 de mayo al 17 de junio-, fecha ésta última que coincide con la llegada al pueblo de un escuadrón de soldados enviado por el gobernador civil para vigilancia y custodia de la población.